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¿Has encontrado a tu príncipe azul o a tu princesa encantada? ¿Estás comiendo perdices en un cuento de hadas? Por mucho que queramos creerlos, los cuentos de hadas, cuentos son.

Vivimos inmersos en una sociedad que ensalza el amor romántico: encontraremos una pareja ideal y viviremos felices y enamorados para siempre. Este es un mensaje que recibimos desde muy pequeñitos, y ¿qué pasa cuando somos adultos y no encontramos esa pareja ideal? Igual hemos conseguido encontrarla, pero qué difícil es ser felices año tras año, superando los contratiempos que nos surgen, ¿por qué no es todo de color de rosa?

Al contrario de lo que vemos en los cuentos, las parejas no surgen ni se mantienen únicamente por amor. Hay que esforzarse y olvidarse de los mitos del amor romántico: el amor no todo lo puede, no existe un amor destinado para cada uno, el enamoramiento y la pasión cambian con el paso de los años, se puede vivir en pareja siendo independiente y se puede vivir sin amor.

El enamoramiento es lo que sucede al principio de la relación, una atracción irresistible, química, física y emociones difíciles de explicar. Pero ésta sensación no es para siempre. Con el paso del tiempo la forma de relacionarse de la pareja cambia, ya no hay que conquistar al otro, pero eso no significa que la pareja ya no tenga sentido. La relación de pareja se basa en la intimidad, en la pasión y en el compromiso. Cuando uno de estos tres puntos flaquea se puede trabajar en ello, no implica que la relación esté acabada. Hay que buscar las claves por las que está fallando la relación, analizar los comportamientos que se han vuelto disfuncionales y dañinos para la pareja y buscar alternativas que mejoren la comunicación, que reinventen la relación.

La idea de la pareja como una fusión es otra creencia errónea que tenemos muy interiorizada. Es frecuente oír mensajes como: “sin ti no soy nada”, “sólo contigo puedo ser feliz”, “no puedo vivir sin ti”, “mi vida está vacía si no estás”… La soledad y la independencia es algo que hay que valorar, con y sin pareja. La única persona que seguro te va a acompañar toda la vida eres tú misma/o, así que conviene que aprendas a ser tú sin depender de que haya alguien a tu lado. Conócete, quiérete y cuídate, tú tienes tus claves para alcanzar tu felicidad y no la persona que comparta (o no) la vida contigo.

Muchos de los mitos del amor romántico pueden entorpecer nuestra relación de pareja. Pueden llevarnos a sentirnos susceptibles porque nuestra pareja decida hacer un viaje sin nosotros, que podamos sentir celos, inseguridad… que derivarán en problemas de comunicación y de entendimiento. Enquistarán y el diálogo pasará a ser reproches y exigencias.

¿Qué hacemos llegados a este punto? En primer lugar tenemos que tomar consciencia de lo que está pasando y recordarnos que los problemas de pareja son cosa de dos. Nos tenemos que olvidar de culpabilizar al otro y darnos cuenta de que estamos en una espiral de comportamientos, pensamientos y sentimientos negativos que se retroalimentan. Evalúa tu nivel de exigencia y no esperes a que él o ella adivine lo que estás pensando. La comunicación es la base del entendimiento, explícale lo que te gustaría que hiciera, no le exijas. Si quieres hablar de algún problema tómate un tiempo para pensar en ello, los reproches no te van a llevar a ningún lado. No te olvides de que la finalidad es encontrar una solución, no empezar una guerra. Cambia la dinámica y recuerda decirle a tu pareja lo que te gusta de ella/él, reconoce y agradece los esfuerzos y acepta los perdones. Si lo necesitáis no dudéis en acudir a un profesional. En muchas ocasiones estamos tan inmersos en la dinámica que nos es muy difícil encontrar las soluciones o cambiar los malos hábitos, así que acudir a un profesional puede ser muy útil en estos casos.

 

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